Historias inesperadas (V-Final)

Ana María se acomodó en el asiento, inquieta, intentando encontrar la posición más cómoda. Decidió dejarse la campera puesta; el clima en los colectivos de larga distancia era siempre extremo. O exceso de frío en verano, al punto que siempre terminaba lamentando el  no haber llevado una campera abrigada de invierno, o tremendamente caluroso en invierno, de modo que habría hecho falta llevar remera abajo del abrigo. Había pedido ventanilla; solía distraerse dejando vagar la mirada en la monotonía del paisaje, ya fuera poblado de girasoles idénticos, circundado de vacas indolentes o desolado y estéril. Esta vez, sin embargo, no vería nada. Eran las once de la noche en punto y sintió el movimiento del colectivo saliendo de la plataforma suavemente hacia atrás. Temía que la ansiedad y el mareo que solía acosarla en el piso superior de los colectivos no la dejara dormir, pero en cuanto se colocó los auriculares y apoyó la cabeza en el respaldo del asiento apenas alcanzó a ver cómo todo a su alrededor se desvanecía.

Se despertó en la terminal de Córdoba. Buscó sus cosas, hizo fila un largo rato a la espera de un taxi y con seguridad indicó al taxista la dirección del departamento de sus primos, no fuera a ser que le dieran un tour por la ciudad sin haberlo pedido. Sus primas ya la esperaban contentas por la visita. Ana les había contado la historia de Lukas. Apenas entró la bombardearon a preguntas sobre él, si ya lo había visto, que cuando llegaba, dónde se encontrarían, si estaba nerviosa. Se arregló y se sentaron a desayunar. Ana casi no pudo comer: sentía el peso de un yunque en el estómago. Rápidamente se pusieron al día, intentando distraerse en la espera. Sonó el intercomunicador. Las tres se sobresaltaron a un tiempo y Victoria corrió a atender. Ana escuchó como en un eco a su prima decir “ya baja” entre risitas nerviosas. Salió al pasillo, tomó aire, y comenzó a bajar las escaleras.

Recién al llegar al último escalón levantó la mirada, y se encontró con un par de ojos celeste oscuro que la esperaban inquietos. Lukas sonrió y se dirigió hacia ella.

En ese momento, Ana María tuvo la sensación de que algo más fuerte que ella la había llevado hasta allí, que todo en esta vida tenía su razón de ser. que nada era casualidad. Como en una película rememoró aquel primer encuentro. Si no hubiera salido tarde ese día, si Andrea no hubiera decidido doblar en esa esquina, si no se hubieran distraído mirando zapatos en una vidriera, si hubieran elegido otro café al cual ir. Si Lukas hubiera decidido no salir, o lo hubiera hecho en otro horario, o hubiera decidido no frenarla en la vereda al escucharla hablar. Seis años después ahí estaban, frente a frente, al pie de una escalera de un edificio desconocido para los dos.

Lukas balbuceó un “hola” entrecortado, la abrazó y la besó tímidamente. Ella sintió sus piernas temblar sin control, y rogó internamente que él no se hubiera dado cuenta. Se besaron largo rato, reconociéndose, sonriendo, suspirando aliviados porque el presente era el mismo futuro que se habían imaginado. Ana le confesó entre risas que no lo recordaba tan alto, y Lukas le contestó que él tampoco la había pensado así. La tomó de la mano y la besó de nuevo.

En los días siguientes se dedicaron exclusivamente a ellos mismos. Descubrieron que compartían más gustos e intereses de lo que sospechaban. Pasearon por toda Córdoba, olvidándose de las horas y los días, absorbidos en el otro. El sentimiento que los unía crecía vertiginosamente a cada instante. Disfrutaban sorprendiéndose, quebrando la rutina, llenando de espontaneidad cada momento. Valoraban cada segundo juntos; sabían que su tiempo era limitado antes de caer de nuevo en la distancia. Pero ya no importaba: entendían que para ellos sólo cabía un futuro común.

THE END

N. de la R.: Para Boyfriend, porque tu historia ahora va junto con la mía. Gracias por encontrarme.

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Acerca de aureliana001

Mujer, 25 años, y una dispersión galopante que desemboca en una variedad de hobbys bastante particular. De profesión estudiante (largamente aburrida) de finales pendientes ad eternum de Derecho. Ver todas las entradas de aureliana001

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